Un estudio internacional sobre glifosato muestra una posible causa de explosión en la leucemia infantil por los herbicidas a base de glifosato.
La leucemia infantil ha aumentado aproximadamente un 35 % desde 1975, con un aumento más reciente de alrededor del 1 % anual, según los CDC.
La incidencia general del cáncer pediátrico en los Estados Unidos aumentó un 0,5% anual en promedio entre 2003 y 2019, según un estudio de los CDC publicado en el Journal of the National Cancer Institute en julio. Siendo la leucemia el cáncer más común en los niños.
Cuando se ve un aumento como ese, tan rápido, en un corto período de tiempo, lo más probable es que se deba a cierta exposición a factores ambientales. Este herbicida es el más utilizado en el mundo y probablemente sea una de las principales causas del aumento masivo de la leucemia infantil. Este estudio toxicológico internacional multi institucional ha encontrado que bajas dosis de herbicidas a base de glifosato causan leucemia en ratas.
El glifosato es un herbicida utilizado para matar las plantas no deseadas que crecen en los cultivos, jardines o campos. Es el pesticida más utilizado en el mundo en áreas tan diversas como la agricultura, silvicultura, jardinería, parques públicos, vías fluviales, pastizales, bosques e incluso en productos para uso doméstico.
Tiene la capacidad de penetrar en el suelo, filtrarse en el agua y sus residuos permanecen en los cultivos por largos periodos de tiempo.
Para 2014, el uso del glifosato en Estados Unidos había aumentado a 138,000 toneladas arriba de 15 veces más que en 2017. Actualmente se calcula que alrededor de 150,000 toneladas de este herbicida son aplicadas en los campos de cultivo . Esto es equivalente a un kilogramo de glifosato por cada individuo al año en los Estados Unidos.
Se calcula que desde 1970, la cantidad de glifosato utilizada en el mundo es de 8.6 billones de kilogramos.
El microbioma de nuestro intestino es una colección de trillones de bacterias, virus y hongos que habitan y coexisten de una manera simbiótica. Cuando se altera el intestino alteramos también nuestro cerebro. Los científicos entienden ahora que nuestro intestino y cerebro están en estrecha comunicación. El sistema de relación entre ellos se lleva a cabo por diferentes vías como linfática, circulatoria y por el nervio vago.
Cuando nuestros alimentos están contaminados con glifosato, este daña nuestros microorganismos y se pierde su habilidad de producir aminoácidos esenciales para el organismo. También pierden la habilidad para apoyarnos en distintos aspectos de nuestra salud . Estos microorganismos benéficos son esenciales en el equilibrio de neurotransmisores y su disbiosis se ha relacionado con depresión y otros trastornos mentales. Alteraciones en la distribución de estos microorganismos puede causar desregulación del sistema inmune y enfermedades autoinmunes. Muchas de las enfermedades actuales se considera tienen un origen en un desequilibrio de la microbiota intestinal, tal como Alzheimer, enfermedad de Parkinson, Esclerosis Lateral amiotrófica, depresión crónica, artritis reumatoide entre otros. Todos ellas se han relacionado estrechamente a la respuesta inflamatoria de la microbiota intestinal.
Incluso comer alimentos orgánicos puede no ofrecer una protección completa, ya que la exposición puede provenir de muchas fuentes.
CONSECUENCIAS:
- Daña la microbiota intestinal favorable y produce una disbiosis con sobrecrecimiento de candida y otros microorganismos patógenos.
- Provoca daño a la mucosa y permeabilidad intestinal con repercusión del sistema inmune.
- Disruptor endocrino que genera desequilibrio hormonal.
- Alteraciones en el metabolismo de los neurotransmisores.
- Afecta la absorción y elaboración de tres aminoácidos triptófano, tirosina y fenilalanina . Minerales como manganeso, zinc y cobre. Nuestro organismo depende de una fuente de alimentos y de nuestros microorganismos para producir estos aminoácidos.
- Altera la síntesis de nutrientes que afectan el aprendizaje, la memoria y estado de ánimo. Se reporta un alarmante incremento en las enfermedades autoinmunes, neurológicas, oncológicas y metabólicas en las personas expuestas a glifosato.
Uno de los mecanismos atribuidos a la toxicidad del glifosato, es su capacidad de desplazar al aminoácido glicina en la estructura de muchas proteínas cruciales en los ciclos metabólicos y así, bloquear o entorpecer su función radicalmente. Esto explicaría en gran medida porque el glifosato contribuye al desarrollo de muchas y diversas enfermedades.
Relacionado con varias enfermedades como: cáncer, obesidad, diabetes tipo 2, enfermedad renal crónica (ERC), disbiosis intestinal, infertilidad, enfermedades neurológicas y otras afecciones.