A la mayoría de las personas se les dice que la caída del pelo es “sólo envejecimiento” o “sólo genética”. Estos factores pueden influir, pero no explican el panorama completo. La verdad es que los folículos pilosos responden dinámicamente a lo que sucede dentro de tu cuerpo y en tu entorno. Y durante la mediana edad, cuando las hormonas cambian y los niveles de estrés suelen aumentar, los folículos son especialmente vulnerables.
Aquí hay cuatro causas fundamentales de las que nunca se ha hablado:
1. Inflamación: estrés, sueño y la microbiota
Uno de los culpables de la caída del pelo que más se pasa por alto es la inflamación.
Estrés y cortisol: el estrés crónico aumenta el cortisol, que se ha demostrado que empuja los folículos pilosos haciendo que se caigan.
Privación de sueño: la falta de sueño altera el ritmo circadiano, que controla las señales de reparación y crecimiento. Sin un sueño profundo adecuado, los folículos no reciben las señales que necesitan para regenerarse.
Salud intestinal: Cuando el intestino está desequilibrado, la absorción de nutrientes se ve afectada. Pueden producirse deficiencias de nutrientes como biotina, zinc y hierro. Al mismo tiempo, el intestino permeable o la disbiosis pueden desencadenar una inflamación sistémica que altera aún más el crecimiento del pelo.
2. Cambios hormonales: estrógeno, andrógenos y cortisol
Cambios hormonales: Las hormonas son poderosas mensajeras del crecimiento del pelo. El estrógeno, en particular, tiene efectos protectores: ayuda a prolongar la fase de crecimiento.
Pero en la perimenopausia y la menopausia, los niveles de estrógeno disminuyen de forma natural. Esto puede significar que los folículos se encogen gradualmente, produciendo hebras más finas y débiles o, finalmente, deteniendo el crecimiento por completo.
El cortisol, la hormona del estrés, añade más leña al fuego al interferir con la producción de estrógeno y aumentar la inflamación.
3. Circulación reducida del cuero cabelludo
Los folículos pilosos son estructuras diminutas pero que consumen mucha energía. Para producir hebras sanas, necesitan un suministro constante de oxígeno y nutrientes a través del flujo sanguíneo. A medida que envejecemos, la circulación disminuye naturalmente y el estrés, la inactividad o la tensión en el cuero cabelludo pueden hacer más grande el problema.
4. Carga de toxinas y acumulación de productos tóxicos
La exposición diaria a la contaminación del aire, pesticidas e incluso químicos disruptores endocrinos en productos de cuidado personal puede generar estrés oxidativo a nivel de los folículos. El estrés oxidativo daña las delicadas células que mantienen el pelo fuerte.
Al mismo tiempo, muchos productos para el pelo convencionales contienen siliconas pesadas, sulfatos o conservantes.
En conclusión, encontrar la razón del porque se te está cayendo el pelo podría ayudarte a poder solucionarlo de la mejor manera y desde la raíz. Cuando abordas estas causas fundamentales, creas las condiciones para que tus folículos se vuelvan a despertar y comiencen a desarrollar hebras más fuertes nuevamente.