Tu piel también está en contacto con lo que usas

La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo, por lo que es muy importante cuidar no solo lo que aplicamos directamente sobre ella —como cremas, jabones o perfumes—, sino también todo aquello que está en contacto con nuestra piel durante horas: la ropa, las sábanas, las toallas y otros textiles que utilizamos diariamente.

Por eso, vale la pena poner atención a qué fibras componen nuestros textiles, cómo fueron cultivadas, qué tintes y pigmentos se utilizaron y qué tratamientos recibieron durante su fabricación. Por ejemplo, algunos textiles pueden recibir acabados para hacerlos más resistentes a las arrugas, más suaves, antimanchas o impermeables.

¿Qué fibras elegir?

Una buena opción es buscar textiles elaborados con fibras naturales y, de ser posible, provenientes de cultivos o procesos certificados.

Algunas opciones son:

  • Algodón
  • Lino
  • Bambú
  • Cáñamo
  • Lana
  • Seda

Sin embargo, que una fibra sea «natural» no significa automáticamente que sea orgánica o que su proceso de producción sea más seguro o sostenible. Por ejemplo, en algunos cultivos convencionales se utilizan pesticidas y otros productos químicos.

Por eso, además de fijarnos en la fibra, es importante prestar atención a cómo fue producida y procesada.

Busca certificaciones confiables

Actualmente existen muchas opciones en el mercado y, con la popularidad de esta tendencia, cada vez encontramos más productos que se presentan como «naturales», «eco» u «orgánicos». Pero no todas estas afirmaciones significan lo mismo.

Una buena recomendación es buscar certificaciones reconocidas, como GOTS (Global Organic Textile Standard) o IVN Naturtextil / Naturtextil IVN certified BEST.

En el caso de GOTS, la certificación establece requisitos tanto para el contenido de fibras orgánicas como para el procesamiento y fabricación del textil. Dependiendo de la categoría de certificación, el producto puede requerir un mínimo de 70 % de fibras orgánicas certificadas.

Además, el estándar establece restricciones sobre determinadas sustancias químicas y exige criterios ambientales y sociales a lo largo de la cadena de producción.

Entre otros aspectos, GOTS contempla:

  • El uso de fibras orgánicas certificadas según la categoría correspondiente.
  • Restricciones sobre sustancias químicas potencialmente nocivas y requisitos para el procesamiento responsable de los textiles.
  • Criterios relacionados con el uso y tratamiento del agua, las emisiones y la gestión de residuos.
  • Requisitos sociales basados en normas internacionales de trabajo, incluyendo la prohibición del trabajo infantil y del trabajo forzoso.
  • Medidas para promover condiciones laborales seguras y responsables.
  • Una producción que busca reducir los impactos negativos sobre los ecosistemas y el medio ambiente.

Un tip extra

No te quedes únicamente con la palabra «natural» en la etiqueta. Lee la composición, revisa el origen y, cuando sea posible, busca certificaciones que respalden lo que la marca está comunicando.

Y recuerda que esto aplica especialmente a los textiles que están en contacto con nuestra piel durante muchas horas: ropa interior, pijamas, sábanas, toallas y ropa de cama.

Para terminar

Cuidar nuestra piel también significa prestar atención a su entorno. Lo que elegimos para vestirnos, dormir y secarnos forma parte de nuestro contacto diario con el mundo.

No se trata de cambiar todo de un día para otro ni de buscar la perfección, sino de aprender a leer las etiquetas, hacer mejores elecciones y consumir de manera más consciente.

La próxima vez que compres una prenda o un juego de sábanas, además de preguntarte si te gusta cómo se ve… pregúntate también qué hay detrás de esa tela.

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